Hola amigos del blog, a continuación os cuento una pequeña excursión de montaña realizada esta semana.
Aprovechando que mi cuñado Jesús tenía dos días fiesta en la empresa, decidimos hacer una escapada rápida y subir a dormir al Refugio de los Ibones de Bachimaña.
Comemos el miércoles en Biescas y dejamos el coche en el balneario de Panticosa, de donde sale la ruta.
Al comienzo del sendero tenemos un cartel que anuncia la ruta que vamos a realizar. Cogemos el sendero y seguimos las señales y mojones del GR.
El tiempo es bueno, pero sólo un día antes había caído una fuerte nevada y a partir de la cuesta del fraile la nieve empieza a ser abundante. Conforme subimos esto se acentúa llegando a cubrir a la altura de las rodillas conforme nos acercamos al refugio.
En apenas 2 horas estamos arriba, completando la ruta sin el menor percance. Se trata de una excursión sencilla que no tiene más que dos pasos un poco comprometidos pero que disponen de sirga anclada a la roca para poder asirse y pasar con confianza.
Una vez en el refugio, nos tomamos nuestras cervezas y nos pegamos una buena ducha.
Al día siguiente la idea era seguir hasta los lagos azules e incluso subir al pico Tebarray, pero la cantidad de nieve que había nos impide el paso (al menos, sin raquetas).
De esta manera emprendemos la marcha ya hacía abajo y lo completamos sin problemas.
En resumen una buena excursión, sencilla en verano pero que en invierno hay que estar al tanto de la meteo. Aún con todo disfrutamos muchísimo y gozamos de dos días de tiempo espléndido.
A continuación os dejo algunas fotos de la ruta:
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sábado, 8 de noviembre de 2014
martes, 10 de diciembre de 2013
08/12/2013 Conexion Cantabria. Raquetas de nieve en el puerto de Piedrasluengas
Saludos otra vez desde el norte. Vuestro reportero cántabro mas atractivo se va hoy de raquetas al corazón del valle de Liébana.
Esta vez me tocó madrugar de lo lindo, ya que me tuve que desplazar más de lo habitual, ya que no quedaba ya ninguna plaza en otras zonas debido al magnífico tiempo que reina estos días en el norte. Tomo rumbo a Potes donde con las primeras luces del día hay una temperatura de -4 grados y se puedo observar durante mi travesía por la carretera por el valle de Liébana los efectos de la dura helada de la madrugada en los pueblos del fondo del valle (la mayoría de ellos no reciben luz solar durante todo el día por lo que la helada se acumula durante los duros días invernales). En Pesaguero, la base del puerto de Piedrasluengas, nos agrupamos y tomamos el equipo y empezamos el ascenso al puerto. Con el tiempo tan despejado podemos ver y conocer algunas de las cumbres más características de los Picos de Europa y la Cordillera Cantábrica. Pasamos a Palencia durante un momento para desviarnos a la carretera de Polaciones y volver a entrar a Cantabria y ya en el mirador del jabalí, donde la nieve ya es la idónea para las raquetas, nos ajustamos todo e iniciamos la ruta. Aunque muchos no han calzado nunca raquetas todos avanzamos a muy buen ritmo, por esta primera zona por bosque de haya.
En esta primera parte de la ruta es de destacar también la inversión térmica, ya que tras ascender casi 1000 metros desde Potes, la temperatura aquí ronda los 6 grados. Vamos ascendiendo suavemente durante toda la marcha, atravesando además de las hayas otros ejemplares propios del bosque atlántico de altura como el acebo o el serbal, cuyos frutos de un color rojo muy vivo permanecen en el invierno y sirven de alimento al jabalí, corzo, venado, rebeco y resto de fauna de la zona. También en esta zona el lobo y el oso pardo campa a sus anchas. Por el camino veremos diferentes señales de muchos de estos animales. Al salir a una zona más despejada veremos ya las primeras cumbres características. La más llamativa a la cual llegaremos a su base es Peña Labra, a su derecha veremos las estribaciones del puerto de Piedrasluengas y su llamativa peña Abismo, siguiendo la línea de visión veremos la cordillera Cantábrica y alguna de sus cimas más características: Curavacas en el macizo de Fuentes Carrionas de Palencia, Peña Prieta el techo de la cordillera con su oscuro color característico debido a la composición de sus materiales al mezclarse con la atmósfera o el Espiguete, una montaña piramidal que parece alzarse solitaria de la cordillera. Seguiremos ascendiendo por más tramos de bosque mientras empiezan a aparecer las cumbres de los Picos de Europa y sin darnos cuenta estaremos afrontando una dura ascensión para alcanzar un collado y un enorme llano de nieve virgen dónde podremos descansar y comer junto a un refugio a los pies de Peña Labra. Desde este punto tendremos a la vista además de lo antes comentado, los macizos central y oriental de Picos de Europa, el desfiladero de La Hermida y el discurrir del río Deva, a su derecha la sierra de Peña Sagra y su cumbre: el Cuernón. Bajo ella se abre el valle de Polaciones dónde son visibles dos puntos de gran interés: Cotillo el pueblo cántabro más alto y el embalse de La Cohilla con sus espectaculares hoces. A su derecha se ve la inmensa mole del cueto de La Concilla que limita con el parque natural Saja-Besaya y ya junto a Peña Labra aparece la sierra del Cordel cuyas cimas cierran la sierra del Hijar en alto Campoo y con prismáticos es posible ver a los esquiadores que suben para tirarse por la ladera opuesta.
Después de maravillarnos con todas estas vistas (podría seguir contando más picos y valles pero tampoco hay que pasarse) toca iniciar el regreso, que haremos como centellas casi por el mismo camino, variando una pequeña zona para evitar un desprendimiento de un haya que nos costó lo suyo en la subida y de nuevo llegaremos al mirador del jabalí de vuelta a Pesaguero dónde tomaremos un refrigerio y podremos visitar la casa de la Naturaleza para aprender más de la fauna y flora de Liébana.
Y esto es todo desde tierras cántabras, doy por finalizada la temporada 2013, salvo alguna locura que se me ocurra este fin de semana. Y ya para el próximo rumbo a mañolandia!!
Ahí van unas fotos!!
Esta vez me tocó madrugar de lo lindo, ya que me tuve que desplazar más de lo habitual, ya que no quedaba ya ninguna plaza en otras zonas debido al magnífico tiempo que reina estos días en el norte. Tomo rumbo a Potes donde con las primeras luces del día hay una temperatura de -4 grados y se puedo observar durante mi travesía por la carretera por el valle de Liébana los efectos de la dura helada de la madrugada en los pueblos del fondo del valle (la mayoría de ellos no reciben luz solar durante todo el día por lo que la helada se acumula durante los duros días invernales). En Pesaguero, la base del puerto de Piedrasluengas, nos agrupamos y tomamos el equipo y empezamos el ascenso al puerto. Con el tiempo tan despejado podemos ver y conocer algunas de las cumbres más características de los Picos de Europa y la Cordillera Cantábrica. Pasamos a Palencia durante un momento para desviarnos a la carretera de Polaciones y volver a entrar a Cantabria y ya en el mirador del jabalí, donde la nieve ya es la idónea para las raquetas, nos ajustamos todo e iniciamos la ruta. Aunque muchos no han calzado nunca raquetas todos avanzamos a muy buen ritmo, por esta primera zona por bosque de haya.
En esta primera parte de la ruta es de destacar también la inversión térmica, ya que tras ascender casi 1000 metros desde Potes, la temperatura aquí ronda los 6 grados. Vamos ascendiendo suavemente durante toda la marcha, atravesando además de las hayas otros ejemplares propios del bosque atlántico de altura como el acebo o el serbal, cuyos frutos de un color rojo muy vivo permanecen en el invierno y sirven de alimento al jabalí, corzo, venado, rebeco y resto de fauna de la zona. También en esta zona el lobo y el oso pardo campa a sus anchas. Por el camino veremos diferentes señales de muchos de estos animales. Al salir a una zona más despejada veremos ya las primeras cumbres características. La más llamativa a la cual llegaremos a su base es Peña Labra, a su derecha veremos las estribaciones del puerto de Piedrasluengas y su llamativa peña Abismo, siguiendo la línea de visión veremos la cordillera Cantábrica y alguna de sus cimas más características: Curavacas en el macizo de Fuentes Carrionas de Palencia, Peña Prieta el techo de la cordillera con su oscuro color característico debido a la composición de sus materiales al mezclarse con la atmósfera o el Espiguete, una montaña piramidal que parece alzarse solitaria de la cordillera. Seguiremos ascendiendo por más tramos de bosque mientras empiezan a aparecer las cumbres de los Picos de Europa y sin darnos cuenta estaremos afrontando una dura ascensión para alcanzar un collado y un enorme llano de nieve virgen dónde podremos descansar y comer junto a un refugio a los pies de Peña Labra. Desde este punto tendremos a la vista además de lo antes comentado, los macizos central y oriental de Picos de Europa, el desfiladero de La Hermida y el discurrir del río Deva, a su derecha la sierra de Peña Sagra y su cumbre: el Cuernón. Bajo ella se abre el valle de Polaciones dónde son visibles dos puntos de gran interés: Cotillo el pueblo cántabro más alto y el embalse de La Cohilla con sus espectaculares hoces. A su derecha se ve la inmensa mole del cueto de La Concilla que limita con el parque natural Saja-Besaya y ya junto a Peña Labra aparece la sierra del Cordel cuyas cimas cierran la sierra del Hijar en alto Campoo y con prismáticos es posible ver a los esquiadores que suben para tirarse por la ladera opuesta.
Después de maravillarnos con todas estas vistas (podría seguir contando más picos y valles pero tampoco hay que pasarse) toca iniciar el regreso, que haremos como centellas casi por el mismo camino, variando una pequeña zona para evitar un desprendimiento de un haya que nos costó lo suyo en la subida y de nuevo llegaremos al mirador del jabalí de vuelta a Pesaguero dónde tomaremos un refrigerio y podremos visitar la casa de la Naturaleza para aprender más de la fauna y flora de Liébana.
Y esto es todo desde tierras cántabras, doy por finalizada la temporada 2013, salvo alguna locura que se me ocurra este fin de semana. Y ya para el próximo rumbo a mañolandia!!
Ahí van unas fotos!!
Pesaguero. Punto de encuentro en el fondo del valle de Liébana
Peña Labra. Punto de referencia durante la marcha raquetera
Cima de Piedrasluengas que separa Cantabria y Palencia y la peña Abismo
Sierra de Peña Sagra que cierra el valle de Liébana al este. Su cima es el Cuernón (2047 metros)
Serbal de los cazadores. Este árbol junto al acebo es uno de los más característicos de la alta montaña por sus vistosos frutos rojos que permanecen todo el año
Camino de Peña Sagra
Vista del macizo central y oriental de Picos de Europa. Se distingue a su izquierda la cordillera Cantábrica y su cima más alta Peña Prieta (2539 metros). Estas montañas cierran el valle de Liébana del noroeste a suroeste.
Sierra del Cordel que cierra el valle de Liébana al Sur
Cueto de La Concilla. Esta enorme elevación separa la zona lebaniega del parque natural Saja-Besaya
Valle de Polaciones y embalse de La Cohilla
Desde esta vista de Peña Sagra se puede ver Cotillos, el pueblo mas alto de Cantabria
Peña Labra y sierra del Cordel. En la otra ladera de esta sierra se encentra la estacíón de esquí de Alto Campoo
Otra buena vista de la cordillera Cantábrica
Panorámica de la cordillera, Picos de Europa y Peña Sagra
Alguna foto para que se me vea a mí y así quién no me conozca
Atardecer en los Picos de Europa desde Cabezón de Liébana
Etiquetas:
Montaña,
Montaña y Senderismo,
paisajes invernales
Ubicación:
39572 Pesaguero, Cantabria, España
lunes, 2 de diciembre de 2013
01/12/2013 Conexión Cantabria. Senderismo: Collado del Asón - Canalahonda
Saludos de nuevo desde tierras cántabras. Volvemos con una nueva ruta senderista en el parque natural de los collados del Asón. Hoy de nuevo con los muchachos de Naturea nos juntamos un nutrido grupo de aventureros para afrontar una a priori ruta sencilla, sin embargo muy dificultada por la enorme acumulación de nieve de estos días. De hecho estaba planificado ascender a Colina a más de 1400 metros, pero se anuló unos días antes por esta razón. Esta ruta de solo 10 km, puede parecer muy corta y rápida sin embargo la nieve que en momentos nos llegaba a superar la rodilla se hizo muy pesada y lenta. La primera parte de la ruta hasta el valle glaciar de Brenavinto coincide con la ruta de Hondojón que realicé en abril, así que para más información pincha aquí.
El punto y lugar de encuentro, se sitúa en lo alto del collado del Asón en su aparcamiento a las 10:00, dónde nos juntamos 15 senderistas y nuestra guía de hoy Eva. La ruta de hoy tiene como punto estrella el cañón de Canalahonda, pero también es interesante porque podremos visitar los 3 valles glaciares del parque natural (Brenavinto, Brenalengua y Brenarromán por este orden). Estos valles llamados poljés, son muy característicos de la zona. Tienen forma de lágrima, cerrados por todos sus extremos. Cuando llueve o se produce el deshielo, el agua se precipita por los barrancos y se acumula en su superficie y al no tener salida busca un hueco o sumidero por dónde escapar. El agua subterránea se encuentra con una capa de arcilla que no puede filtrar por lo que el valle llega a llenarse de agua hasta que el agua consigue escapar, por lo que la cantidad fluctúa mucho en muy pocas horas. Si la temperatura desciende mucho puede llegar a congelarse y formar un lago congelado de extrema belleza.
Rodeamos el primer glaciar de Brenavinto a nuestra izquierda y seguimos por tramos de hayedo por una ladera muy expuesta que se va cubriendo de blanco poco a poco hasta alcanzar la cabaña de Concinchao, dónde tomaremos un respiro para afrontar la parte más dura de la ruta, caminando por una densa capa de nieve por la ladera de la montaña y con muy pocas referencias del camino (yo que soy muy zorro me dejo caer a cola de grupo para aprovechar la pisada de los compañeros y así hacer más cómodo mi paso jojo). Después de una dura travesía por la nieve que se nos ha hecho eterno, alcanzamos la entrada sur del punto estrella de hoy: el cañón de Canalahonda.
Canalahonda es un cañón calcáreo de 800 metros de longitud, unos 10 metros aproximadamente de anchura y puntos de hasta 100 metros de altura. Su formación no está muy clara, pero es probable que por aquí circulara un río que se abrió paso como pudo y excavó este cañón. En las paredes resquebrajadas se ven signos de circulación de agua. Durante nuestra marcha para atravesarla, pudimos asistir un par de veces a varios desprendimientos de nieve que nos dio un buen susto. Lo vamos atravesando con calma y cuidado, ya que hay zonas muy resbaladizas. Aprovechamos los extremos libres de nieve, sin embargo hay momentos que tenemos que meternos de lleno en el fondo del cañón dónde la nieve es más abundante (más de uno no nos libramos de quedarnos clavados o caer de culo). Finalmente salimos del cañón tras todos haber sacado buena cuenta de imágenes en nuestras cámaras y retinas. A la salida paramos a tomar un tentempié.
Antes de iniciar el descenso a nuestra izquierda, caminamos unos pasos a la derecha para ver el valle glaciar de Brenalengua, totalmente cubierto por la nieve, aunque se puede apreciar el pequeño bosque de ribera y alguna cabaña ganadera. Seguimos a nuestra izquierda y empezamos el descenso con mucho cuidado ya que la nieve lo dificulta mucho, aunque el camino está mucho mejor definido. A mitad de descenso tenemos a nuestra vista el tercer valle glaciar, Brenarromán. La vista es de auténtica postal, ya que está medio inundado y cubierto de nieve mientras en lo alto los montes de El Coladero y las cabañas del Pozo dominan las alturas. Seguimos descendiendo y poco va abandonándonos la nieve por lo que la marcha aumenta de ritmo y pronto alcanzamos de nuevo Brenavinto ( que ya en estas apenas 2 horas casi se ha vaciado) y de nuevo rodeándolo por la derecha alcanzamos el alto de la Posadía y volvemos por la pista al aparcamiento, no sin antes ver ahora con menos niebla algunas formaciones muy interesantes como los fósiles de la zona llamada por nuestra guía Eva "la marisquería del cretácico" o los castros de Horneo, los Campanarios o el valle de Soba que luce ya con algún rayo de sol las cumbres del Mazo Grande y Mazo Chico cubiertas de nieve.
Y ya tras una charla de los pormenores de la ruta y cambiarnos nuestras empapadas ropas y calzado iniciamos la vuelta al hogar. Por el camino tomo unas bonitas fotos de la cascada de Cailagua que con las lluvias y nieves del otoño nos ofrece una buena cantidad de agua. Y esto es todo por hoy, ahora os dejo las fotos de la ruta de hoy. Saludos muchachotes!!
El punto y lugar de encuentro, se sitúa en lo alto del collado del Asón en su aparcamiento a las 10:00, dónde nos juntamos 15 senderistas y nuestra guía de hoy Eva. La ruta de hoy tiene como punto estrella el cañón de Canalahonda, pero también es interesante porque podremos visitar los 3 valles glaciares del parque natural (Brenavinto, Brenalengua y Brenarromán por este orden). Estos valles llamados poljés, son muy característicos de la zona. Tienen forma de lágrima, cerrados por todos sus extremos. Cuando llueve o se produce el deshielo, el agua se precipita por los barrancos y se acumula en su superficie y al no tener salida busca un hueco o sumidero por dónde escapar. El agua subterránea se encuentra con una capa de arcilla que no puede filtrar por lo que el valle llega a llenarse de agua hasta que el agua consigue escapar, por lo que la cantidad fluctúa mucho en muy pocas horas. Si la temperatura desciende mucho puede llegar a congelarse y formar un lago congelado de extrema belleza.
Rodeamos el primer glaciar de Brenavinto a nuestra izquierda y seguimos por tramos de hayedo por una ladera muy expuesta que se va cubriendo de blanco poco a poco hasta alcanzar la cabaña de Concinchao, dónde tomaremos un respiro para afrontar la parte más dura de la ruta, caminando por una densa capa de nieve por la ladera de la montaña y con muy pocas referencias del camino (yo que soy muy zorro me dejo caer a cola de grupo para aprovechar la pisada de los compañeros y así hacer más cómodo mi paso jojo). Después de una dura travesía por la nieve que se nos ha hecho eterno, alcanzamos la entrada sur del punto estrella de hoy: el cañón de Canalahonda.
Canalahonda es un cañón calcáreo de 800 metros de longitud, unos 10 metros aproximadamente de anchura y puntos de hasta 100 metros de altura. Su formación no está muy clara, pero es probable que por aquí circulara un río que se abrió paso como pudo y excavó este cañón. En las paredes resquebrajadas se ven signos de circulación de agua. Durante nuestra marcha para atravesarla, pudimos asistir un par de veces a varios desprendimientos de nieve que nos dio un buen susto. Lo vamos atravesando con calma y cuidado, ya que hay zonas muy resbaladizas. Aprovechamos los extremos libres de nieve, sin embargo hay momentos que tenemos que meternos de lleno en el fondo del cañón dónde la nieve es más abundante (más de uno no nos libramos de quedarnos clavados o caer de culo). Finalmente salimos del cañón tras todos haber sacado buena cuenta de imágenes en nuestras cámaras y retinas. A la salida paramos a tomar un tentempié.
Antes de iniciar el descenso a nuestra izquierda, caminamos unos pasos a la derecha para ver el valle glaciar de Brenalengua, totalmente cubierto por la nieve, aunque se puede apreciar el pequeño bosque de ribera y alguna cabaña ganadera. Seguimos a nuestra izquierda y empezamos el descenso con mucho cuidado ya que la nieve lo dificulta mucho, aunque el camino está mucho mejor definido. A mitad de descenso tenemos a nuestra vista el tercer valle glaciar, Brenarromán. La vista es de auténtica postal, ya que está medio inundado y cubierto de nieve mientras en lo alto los montes de El Coladero y las cabañas del Pozo dominan las alturas. Seguimos descendiendo y poco va abandonándonos la nieve por lo que la marcha aumenta de ritmo y pronto alcanzamos de nuevo Brenavinto ( que ya en estas apenas 2 horas casi se ha vaciado) y de nuevo rodeándolo por la derecha alcanzamos el alto de la Posadía y volvemos por la pista al aparcamiento, no sin antes ver ahora con menos niebla algunas formaciones muy interesantes como los fósiles de la zona llamada por nuestra guía Eva "la marisquería del cretácico" o los castros de Horneo, los Campanarios o el valle de Soba que luce ya con algún rayo de sol las cumbres del Mazo Grande y Mazo Chico cubiertas de nieve.
Y ya tras una charla de los pormenores de la ruta y cambiarnos nuestras empapadas ropas y calzado iniciamos la vuelta al hogar. Por el camino tomo unas bonitas fotos de la cascada de Cailagua que con las lluvias y nieves del otoño nos ofrece una buena cantidad de agua. Y esto es todo por hoy, ahora os dejo las fotos de la ruta de hoy. Saludos muchachotes!!
Castros de Horneo
Valle Glaciar de Brenavinto
Hayedos
Montes de El Coladero
Cabaña de Concinchao
Perdidos en la nieve
Canalahonda
Valle Glaciar de Brenalengua
Valle Glaciar de Brenarromán
Brenavinto 2 horas después
Marisquería del cretácico
Subida del puerto del collado de Asón
Cascada de Cailagua
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